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POST BLOG 30 04

Practicar yoga es superbeneficioso para las que acabáis de ser mamás, es un tiempo dedicado a vosotras en el que os volvéis a poner en forma y encontráis un ratito de paz. Pero ¿sabías que, cuando te apetezca, puedes incorporar a tu bebé en esta divertida aventura? Ooooommmmm, ¡el Babyyoga puede ser una disciplina genial!

Solemos pensar que es un ejercicio solo para adultos, pero lo cierto es que tiene grandes beneficios cuando lo practicamos en familia.

Cuando son bebés, nos acompañan y les podemos integrar para que formen parte de la práctica entrelazándose con nosotros y levantándoles en volandas como si hiciéramos acroyoga.

A partir de los 3 o 4 años ya pueden practicar de una forma más independiente porque tienen más control sobre su cuerpo y son más conscientes. Y alrededor de los 7 años ya podrán realizar todas las posturas.

Beneficios del yoga en familia

· Se crean o refuerzan lazos emocionales al compartir este tiempo divertido y saludable en familia.

· Son momentos de juego en casa y relajación en los que podemos mezclar posturas, respiración o meditación.

· Se trabajan valores como el respeto, la escucha, la tranquilidad, la paciencia, la autoestima y no es competitivo.

· Los peques aprenden a respirar, concentrarse y calmarse.

· Refuerza la atención, la memoria, la imaginación y les ayuda a enfocar su energía.

· Físicamente es un ejercicio muy completo (flexibilidad, equilibrio, coordinación, fuerza) que mejora la postura y es muy divertido.

Lo normal es que al principio muestren muchísimo interés por la novedad y luego se distraigan, esto es completamente normal. Haz un poco cada día, cambiando pronto de actividad o de posturas y manteniéndolas menos tiempo. Os recomendamos inventar un cuento, un viaje o una canción relacionada con las posturas para que tengan un hilo conductor que les atraiga y les haga estar más atentos.

Podemos empezar con unas posturas, después alguna técnica de respiración y terminar con una pequeña relajación.

5 asanas (posturas) para practicar con tus pequeños aventureros

El gato 🐱 y la vaca 🐮
Son dos posturas muy divertidas y conocidas en las que podemos meter movimientos como si fuéramos un gato que se estira. Nos colocamos a 4 patas y desde ahí nos estiramos metiendo la columna hacia abajo y levantando la cabeza. Después, cambiamos a la vaca haciendo justo lo contrario. Llevamos la barbilla hacia el pecho y arqueamos la espalda hacia arriba. 

El perro 🐶
Cuando los perros se estiran hacen como un triángulo con el cuerpo apoyados en las 4 patas. Y eso es lo que vamos a hacer. Nos apoyamos sobre las manos y los pies, doblados por las caderas y estiramos la espalda. Podemos empezar desde 4 patas estirando las piernas.

El árbol 🌳
Es una de las posturas clásicas de yoga, para la que hay que tener un poco de equilibrio, aunque siempre se puede realizar cerca de una pared como apoyo. Para hacerla nos quedamos a la pata coja y la pierna flexionada la apoyamos en la pantorrilla o en el muslo de la pierna que está en el suelo. Si pueden, estirarán los brazos hacia arriba como si fueran las ramas de estos arbolitos.

El tren 🚞
Nos sentamos con las piernas separadas y estiradas detrás de nuestro peque mientras él está sentado igual. Podemos jugar a que hay una curva o viene un puente y así vamos flexionándonos hacia delante o lateralmente.

El niño 👶
Es como si imitaran la postura en la que estaban en la tripa de mamá cuando estaba embarazada de ellos. Es muy relajante y seguro que les encantará.
Sentados de rodillas, apoyamos las nalgas sobre los talones y el cuerpo se flexiona hacia delante, así la frente se apoya en el suelo. Los brazos los pueden dejar hacia atrás o hacia delante.

Aprender a respirar

La base del yoga es la respiración.
Esto puede ayudar a los pequeños aventureros a controlar la ansiedad o sus emociones, que a veces se desbocan 😉 y aumenta la capacidad pulmonar, lo que mejora el funcionamiento del cerebro. Imaginad que estáis inflando un globo o soplando las velas de una tarta de cumpleaños para hacer que la espiración sea larga y lenta. O simplemente notar cómo se infla el abdomen cuando cogemos aire diciéndoles que pongan una mano en su tripita y luego sentir el aire en la otra mano cuando lo expulsan por la nariz..

¿Estáis listos para empezar a trasmitir a vuestra nueva generación la práctica de esta tradición milenaria? Seguro que os divertís un montón y os convertís en toda una familia de yoguis.