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sacaleches

Tenemos a nuestro pequeño en casa y hemos escogido la opción de darle el pecho, pero claro, va a haber momentos en los que no podamos estar junto a él y él necesite alimentarse obviamente. En esos momentos en los que tenemos que ausentarnos y la lactancia se va a ver interrumpida, hay una buenísima alternativa (siempre y cuando queramos seguir dando el pecho a nuestro pequeño en lugar de recurrir a leches de la farmacia) que de la que vamos a hablar hoy: el sacaleches.  Se trata de un aparatito que nos facilitará el día a día con nuestros pequeños o nuestra reincorporación al trabajo, y que además, con los adelantos que hay hoy en día, es muy sencillo y nada doloroso de usar.

Como todo en esta vida, necesitaremos práctica. Cuantas más veces nos saquemos leche, y más acostumbradas estemos a este acto, que acabaremos viendo como algo normal, más rápido y sencillo, pero sobre todo eficaz,  lo acabaremos viendo con el tiempo.  Para empezar, debemos lavarnos bien las manos y escoger un lugar cómodo en el que podamos estar tranquilas. Después de haber montado el sacaleches debemos comenzar con succiones cortas y no agobiarnos, porque lo más normal es que al principio no salga nada de leche. Sin embargo, al pasar algunos minutos, veremos como empieza a salir. La sensación es como de un cosquilleo en el pecho y notarás que se endurece y justo en ese momento tenemos que realizar una succión más lenta. Si vemos que nos duele, lo mejor es reducir la intensidad y si sigue doliendo quizás es que necesitemos un tamaño mayor.

Si durante este proceso, además, realizamos un masaje en el pecho, la leche ira saliendo poquito a poco. Cuando acabes con el primero pecho, sigue los mismos pasos con el otro. Y si cuando acabes con el segundo, sigue quedando algo de leche en el primero, también tienes que extraerlo. Es más sencillo de lo que nos pensamos muchas veces. ¿Lo habéis probado? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia?

Imagen| Bigstockphoto