fbpx

En realidad muchos son los mitos y leyendas que hay en torno a este tema. Pero, lo cierto es que en algunas ocasiones sí que dan en el clavo y explican a la perfección el significado de nuestra tripita de embarazadas. Hoy vamos a analizar algunos de ellos. Por ejemplo se suele atribuir la altura de la tripa al tiempo que nos queda para dar a luz. Pues bien, que la tripita esté alta o baja se debe básicamente al estado de los músculos abdominales que teníamos previamente al embarazo. Es decir, si hemos tenido embarazos anteriores o si no hemos tonificado mucho esa zona del cuerpo es normal que cuando nos quedemos embarazadas la tripa tienda a estar más baja.

Otra cosa que hemos oído muchas veces es que si nuestra tripa es grande nuestro bebé será muy grande. Aunque puede ser así,  esto no tiene por qué estar relacionado siempre. La explicación es que lo nosotras y lo que los demás ven desde fuera se corresponde con todo lo que hay en el interior de nuestra barriga: nuestro bebé pero también la placenta, el líquido amniótico, la grasa abdominal que ya tuviéramos… lo mejor para saber el tamaño aproximado de nuestro bebé es realizar una ecografía en la que se vea bien. Pero entre tanto mito y consejos de nuestras madres, suegras y abuelas, también hay cosas que suelen dar en el clavo. Por ejemplo, suele decirse que la posición que tome el bebé en nuestro interior influye en la forma de nuestra tripa. Y es así. Eso se explica porque aunque lo ideal es que la estructura de la madre sea flexible para que el bebé pueda posicionarse como quiera, hay muchas ocasiones en las  que las madres tienen poca flexibilidad pélvica y tendrán la tripa más alta porque el bebé se colocará allí y viceversa. En ese sentido hay que tener cuidado con tener la tripa muy baja ya que esto podría provocar dolores en la parte baja de la espalda de la madre e incluso generar un parto prematuro.

Y  ésta es mi preferida: “si la tripa es redonda es una niña y si es puntiaguda es un niño”. No tiene ninguna base científica. Ninguna ninguna. Aunque debo confesar que me hace mucha gracia. Pero en realidad (por lo menos en mi caso) nunca acertaron… Aún así, y teniendo todas estas aclaraciones claras y los consejos de nuestro médico al día, ¿qué sería de nuestro embarazo sin los entrañables consejos de nuestras madres, abuelas, suegras y vecinas?

Fuente|Glamour.es
Imagen| Bigstockphoto