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Siempre buscamos un momento para respirar aire puro pero a veces es difícil encontrarlo, al igual que es difícil encontrarlo para hacer todo el ejercicio que quisiéramos sin perder tiempo de disfrutar en familia. Todas estas necesidades pueden aunarse en diferentes deportes, uno de los ejemplos más sencillos para conseguirlo es el patinaje.

La necesidad de practicarlo al aire libre ya genera de por sí beneficios, descubrir parques y caminos es una experiencia también para los más pequeños y actualmente son pocas las ciudades que no disponen de zonas específicas para patinadores. Así el primer paso, si ya tenéis patines, es buscar un parque que os guste a toda la familia y calcular la distancia que recorreréis, el siguiente no olvidarse nunca de llevar todo el equipo de protecciones (coderas, rodilleras, casco y muñequeras) para evitar posibles lesiones.

Desde el comienzo del paseo debemos ser conscientes de nuestro nivel, seguramente los niños ya dominan este deporte pero no debemos exponernos a paseos demasiado largos en los que se acabe sobrecargando los músculos. El objetivo es disfrutar y tonificarse. Un paseo en familia siempre favorece la unión y la confianza y si además se trata de patinar plantea nuevos retos, diversión y múltiples beneficios. Entre ellos los que más pronto se hacen notar son en el equilibrio y la coordinación. Patinar es un ejercicio aeróbico en el que se trabaja la respiración y el corazón, además de la musculación.

Patinar en familia puede parecer un plan inalcanzable para quienes nunca se hayan deslizado sobre unos patines pero no es así; el patinaje es un deporte sencillo en el que pronto se percibe la mejoría. Los patines más comunes y de más fácil manejo son los de línea con los que, sin olvidar nunca las protecciones, podremos empezar a rodar muy pronto. Los primeros días es aconsejable ponerlos en casa y, si se tiene un trozo de acera o de prado intentar saltar en este terreno sobre ellos. Ya en la calle sólo se trata de deslizar un pie mientras se rueda con el otro, fijarse en el resto de patinadores es siempre aconsejable pero lo imprescindible es perder el miedo.

Aprovechar el tiempo para disfrutar de la familia, de la naturaleza y del deporte es una de las actividades más satisfactorias. Si a ello se añade la posibilidad de mejorar nuestra salud y de aprender una nueva disciplina la acción se transforma en una experiencia inigualable.

Imagen| Bigstockphoto