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Alguna vez hemos hablado de la lactancia materna, y también de que históricamente ha sido una herramienta que ha definido a la perfección la vinculación afectiva entre la madre y el bebé. Pero hoy quiero detenerme en mi experiencia como madre que ha dado el pecho a su hijo. Para empezar, antes de decidir que quería darle el pecho a mi pequeño leí un montón de cosas, algunas buenas, otras no tan buenas… y me hice un lío, la verdad. Entonces decidí ir a mi médico, que en realidad es quién mejor nos va a aconsejar siempre y él me dio algunas pautas, pero sobre todo me tranquilizó mucho.

En primer lugar me comentó que cuando nosotras damos de mamar a nuestro bebé se crea una vinculación directa muy importante con él, lo que produce un mejor desarrollo psicomotor y por lo tanto una mejor salud para el niño. Pero no es el niño el único beneficiado con esto… también nosotras! Gracias a esta lactancia nosotras nos recuperamos antes del parto (Puedo dar fe de ello) y es más sencillo recuperar nuestro peso original, ese que teníamos antes de quedarnos embarazadas. La cosa no queda ahí… y es que además existen otros beneficios como que se puede prevenir el cáncer de mamá, el de ovarios, e incluso hasta reducir el riesgo de subir osteoporosis.
La decisión de amamantar a tu bebé es algo que debes tomar por ti misma, qué duda cabe que es algo muy personal. Pero también es importante que te informes muy bien de todos los beneficios y ventajas que pueden tener uno u otro camino. Del mismo modo debemos saber que hoy en día la leche artificial que se vende en las farmacias cubre igualmente las necesidades nutricionales de nuestro bebé y el cariño y los vínculos con él también se pueden obtener de otras formas. Por eso os digo que para mí fue una experiencia más que positiva y bonita, pero como podría haber sido optar por darle el biberón. Lo más importante es que estés segura de lo que quieres hacer y que te informes bien, dejando a un lado las opiniones de los demás.

Imagen| Bigstockphoto