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Ha llegado la hora de aumentar la familia, vamos a ser cuatro, y en los tiempos que corren no va a ser tarea fácil. Especialmente va a resultar difícil para esa pequeña personita que llegó la primera y que en unos meses se sentirá destronada.

Cuando empezamos a plantearnos tener otro bebé pensamos en muchos aspectos de nuestras vidas que se verán modificados.  Es volver de nuevo a las rutinas de las tomas, dormir poco o casi nada, las revisiones semanales…  En fin, una serie de cosas que habíamos hecho con nuestro primer hijo pero que en muchos casos ya habíamos olvidado y que ahora toca retomar. Pero uno de los cambios más grandes no va a ser para nosotros, los padres, sino que será para nuestro primogénito o primogénita, que pasará de ser el centro absoluto de atención a un segundo plano momentáneo, ya que durante los primeros meses el nuevo miembro de la familia absorberá la mayor parte de nuestra atención.

Debemos ser conscientes de este hecho e intentar hacerle más llevadero a nuestro primer hijo esta situación que va a acontecer.  Si es demasiado pequeño probablemente no notará tanto el cambio.  Pero si ya tiene más de tres años, entonces sí que lo acusará bastante. Como en todo, siempre hay excepciones, y tampoco hay una regla generalizada para este hecho, claro. Durante el embarazo debemos hacerle partícipe de la alegría que la familia siente por la llegada de este hermanito tan deseado, hablarle de él, planear cosas juntos e involucrarle en todas las actividades que podamos. Así se sentirá útil desde el principio. Hay quienes dicen que lo mejor es no comentar nada hasta que ya nuestro estado de embarazo sea avanzado, ya que para ellos, que son niños, se les hace muy larga la espera. Solo nosotras sabemos cómo hacerlo en función de cómo sea nuestro hijo.

Una vez que ya ha nacido el hermanito debemos continuar haciéndole partícipe de todo lo que podamos, pedirle ayuda para cambiar los pañales, en la hora del baño, los biberones, en todo lo que se nos ocurra, para que se sienta importante siempre. No debemos preocuparnos si notamos que están tristes ante esta nueva situación. Tarde o temprano todos los niños lo acusan de una forma u otra, unos comen peor, empeoran su comportamiento, duermen mal, … Todo es para llamar la atención, atención que se ha visto mermada por una situación que poco a poco irán comprendiendo. Con nuestra ayuda y la de toda la familia seguro que muy pronto lo tendrá superado.

Imagen| Bigstockphoto