fbpx

Después del primer trimestre ya comienza a notarse la tripita. Tu centro de gravedad se desplaza, te sientes cada vez más pesada y con menos ganas de moverte, ¿verdad? Si por ti fuera no te levantarías del sofá hasta pasado el momento del parto, ¡cuesta tanto hacer cualquier cosa! Ten mucho cuidado con esto, ya que la inmovilidad puede convertirse en un problema para ti.

La sensación de estar hinchada no sólo proviene de la creciente criatura que llevamos en nuestro interior; es normal padecer una cierta retención de líquidos, estreñimiento y cargazón. Para evitarlo, sobre todo, y mientras el médico no te indique lo contrario, ¡muévete! Sal a caminar todos los días que puedas, con energía pero sin cansarte. Aprovecha para quedar con alguna amiga  poneros al día de vuestras cosas: el ritmo adecuado será el más rápido posible sin que tengáis que dejar de hablar.

Otra opción es acudir a la piscina. Los ejercicios realizados en el agua producen un menor impacto en las articulaciones y huesos, algo que, con nuestro peso extra, se agradece. Además nos ayudarán a combatir la retención de líquidos y fortalecerá nuestra espalda, siempre que sigamos las instrucciones de los especialistas.

Si al final de la jornada notamos las piernas muy cansadas o hinchadas, prueba a colocarlas en una posición elevada durante unos minutos. Aprovecha para que tu pareja de proporcione un buen masaje con algún gel o loción refrescante, o con alcohol de romero. No sólo la circulación de tus extremidades será más fluida, sino que los dos disfrutaréis de una divertida experiencia. Recuerda que hacer partícipe a tu pareja de todos los episodios del embarazo ayudará a fortalecer los lazos que vaya creando con el futuro bebé.

Llevar una vida activa es el mejor seguro de salud en todo momento. Ahora, con una nueva criatura creciendo en tu interior, necesitas mantenerte en forma más que nunca.
Imagen| Bigstockphoto