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Los árboles comienzan a despojarse de sus hojas y la naturaleza alcanza una belleza especial con la luz otoñal. Antes de que aceche el frío aún es posible disfrutar de algunas tardes de fin de semana en un parque o en un paraje natural respirando aire puro y disfrutando de la familia. De hecho es un momento ideal para salir al campo a recoger hojas divirtiendo a los niños y aprendiendo de nuestro entorno.

Una excursión para recoger hojas necesita de muy poco, basta con ir bien abrigados, cargar una mochila con unos bocatas, llevar bolsas donde almacenar las hojas, una libreta para tomar nota de todo lo que encontremos y escoger un día no muy frío y un espacio habituado. De hecho es sencillo encontrar alguna ruta de senderismo no muy larga e incluso parques o zonas que incluyen carteles indicativos de cada variedad de árbol, lo que facilitará la clasificación de las hojas.

Esta clasificación es un ejercicio común en los colegios para el que suelen realizar excursiones ya que facilita el conocimiento del medio ambiente. Los niños se divertirán por igual yendo acompañados de su clase que de su familia, además realizar una ruta por un entorno con aire puro puede ayudar a concienciar a los más pequeños de la importancia de cuidar el medio.

Al volver a casa es interesante dedicar un rato a rastrear cada hoja que hayamos cogido intentando determinar su procedencia, en lo que pueden ayudarnos diferentes páginas webs o libros. Después llega el momento de la creatividad, la familia puede reunirse en torno a una mesa para realizar diferentes manualidades con las hojas recogidas, desde rellenar una bandeja o jarrón a utilizarlas para fabricar algún tipo de corona. También pueden incluirse en álbumes de fotos, enmarcar alguna si es muy bonita o usarlas de marca-páginas.

Imagen| Bigstockphoto