El verano invita a hacer las cosas de otra manera.
Los días son más largos, llegan las vacaciones, aparecen los viajes, las visitas familiares, los paseos al atardecer y los planes improvisados. Y, con ellos, una de las dudas más frecuentes entre mamás y papás, especialmente si es su primer verano con un bebé: «¿Y ahora qué pasa con sus rutinas?»
La buena noticia es que las rutinas no tienen por qué desaparecer. Tampoco hace falta mantenerlas al minuto. En realidad, los bebés no necesitan horarios perfectos. Necesitan referencias que les hagan sentirse seguros, incluso cuando el entorno cambia.
Desde Chelino® queremos compartir algunos consejos para que disfrutéis del verano manteniendo ese equilibrio entre flexibilidad y bienestar.
Las rutinas también se van de vacaciones
Es normal que durante el verano cambien los horarios. Quizá un día la siesta sea en el carrito mientras paseáis por la playa, otro toque cenar un poco más tarde o un viaje haga que todo se retrase. Y no pasa nada.
Lo importante es intentar mantener algunos «anclajes» que ayuden al bebé a anticipar qué va a ocurrir.
Por ejemplo:
- Realizar siempre el mismo ritual antes de dormir;
- Intentar respetar, en la medida de lo posible, el orden de las actividades (baño, pijama, cuento…);
- Mantener un ambiente tranquilo antes del descanso.
El descanso: la rutina que más nota el verano
Las altas temperaturas, la luz hasta más tarde o los cambios de lugar pueden hacer que el sueño del bebé se altere unos días.
No significa que haya perdido la rutina. Solo necesita un poco de adaptación.
Algunos consejos que pueden ayudar:
- Mantén la habitación lo más fresca posible.
- Utiliza ropa ligera y transpirable.
- Oscurece la habitación si todavía entra mucha luz.
- Evita actividades muy estimulantes justo antes de dormir.
- Si estáis de viaje, intenta mantener algún elemento familiar, como su muselina, su saco de dormir o una canción que siempre escuchéis antes de acostarlo.
Y si quieres profundizar en este tema, puedes descargar gratuitamente la Guía del Sueño de Tribu Chelino, creada junto a la experta Ana Planelles, donde encontrarás consejos prácticos para comprender las ventanas del sueño, crear rutinas que aporten seguridad y favorecer un descanso de calidad durante todo el año.
La alimentación también puede adaptarse al verano
Con el calor es normal que algunos bebés coman cantidades diferentes o prefieran alimentos más frescos, siempre adaptados a su edad y al momento de introducción alimentaria.
Si tu bebé ya ha comenzado la alimentación complementaria, el verano es una oportunidad para ofrecer frutas y verduras de temporada con diferentes texturas, colores y sabores.
También conviene:
- Ofrecer agua con frecuencia cuando corresponda por edad y siguiendo las recomendaciones de su pediatra.
- Respetar sus señales de hambre y saciedad.
- Mantener un ambiente tranquilo durante las comidas, aunque estéis fuera de casa.
En la Guía de Nutrición de Tribu Chelino, encontrarás recomendaciones elaboradas por expertos para acompañarte en cada etapa de la alimentación de tu bebé.
Nuevas rutinas para descubrir el mundo
Las vacaciones también son una oportunidad para incorporar pequeñas rutinas que favorezcan el desarrollo del bebé.
No hacen falta grandes actividades. A veces, lo más sencillo es lo que más les estimula.
Podéis crear pequeños momentos que se repitan cada día, como:
- Un paseo descalzos sobre el césped (si su edad lo permite).
- Descubrir juntos los sonidos del mar o de un parque.
- Leer un cuento bajo la sombra de un árbol.
- Jugar con agua en un recipiente poco profundo bajo vuestra supervisión.
- Terminar el día viendo cómo se pone el sol mientras le contáis qué habéis hecho.
Estas pequeñas experiencias ayudan a desarrollar sus sentidos, favorecen el lenguaje y fortalecen el vínculo familiar.
Cuando la rutina cambia… la organización ayuda
Salir de excursión, pasar el día en la playa o hacer una escapada significa que muchas rutinas tendrán que hacerse fuera de casa.
Un pequeño neceser preparado con lo imprescindible puede marcar la diferencia.
No olvidéis incluir:
- Pañales y toallitas Chelino®
- Una muda de ropa
- Crema protectora adecuada para su edad.
- Una muselina.
- Agua y algún tentempié si corresponde.
No porque todo vaya a pasar… sino porque cuando viajamos con un bebé, la tranquilidad también se prepara.
Pañales Chelino®: preparados para seguir el ritmo del verano
En verano los bebés se mueven más, exploran más y pasan más tiempo fuera de casa.
Por eso es importante contar con productos que acompañen ese ritmo.
Los pañales Chelino® están diseñados para ofrecer una gran absorción, suavidad y un ajuste cómodo que permite libertad de movimiento, ayudando a mantener la piel seca mientras el bebé juega, duerme o descubre nuevas aventuras.
Y para esos cambios de pañal en la playa, durante un viaje o en mitad de un paseo, las toallitas Chelino® son el complemento perfecto para cuidar su piel con delicadeza estés donde estés.
Porque las mejores aventuras son aquellas que podéis disfrutar sin preocuparos por lo importante.
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