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tabaco embarazo

Fumar durante el embarazo no es bueno, ¿cuántas veces hemos escuchado esta frase? Es evidente que  no hay nada más cierto, el tabaco y el embarazo no son compatibles. Pero el problema comienza cuando no es sencillo para la futura mamá el proceso de dejar este hábito nada saludable ni para ella ni para el bebé.

Hay muchísimos estudios que pueden darnos datos acerca de la cantidad de mujeres fumadoras que se quedan embarazadas. Aproximadamente cuatro de cada diez mujeres consigue dejar de fumar. Es un porcentaje no demasiado alto dada la importancia de los efectos que puede causar tanto en el embarazo como en el bebé.

Si nos informamos un poco, todos los datos médicos nos dicen que el tabaco provoca muchos efectos negativos, en el feto principalmente. Desde los más leves, como menor peso al nacer, hasta ya problemas mas graves en el parto, hemorragias, abortos y malformaciones. Por cada cigarrillo que fumamos disminuye la cantidad de oxígeno que el feto toma y esto no puede ser bueno en absoluto. Tampoco es cuestión de ser alarmistas en este aspecto, pero sí que es cierto que bueno no es y que todo lo que puede producir es malo para nuestro bebé.

Ahora lo más importante es encontrar la forma más sencilla para dejar este hábito. Muchas embarazadas tienen crisis de ansiedad ya que la adicción a la nicotina es tan fuerte que se ven imposibilitadas para desengancharse totalmente de una forma rápida. Para que esto no ocurra, podemos planificar con antelación este tema, de forma que cuando llegue nuestro embarazo no nos agobiemos tanto con el tema de dejar de fumar tan bruscamente. Si no hemos llegado a tiempo y “nos ha pillado el toro”, lo primero es recurrir a un profesional médico, que nos pueda orientar acerca de qué pasos podemos dar para desintoxicarnos de la manera más sencilla posible.

Mucho tesón y fuerza de voluntad, además de todo el apoyo de tus seres queridos es lo que más podrá ayudarte a saltar este “bache” en el camino.

Imagen| Bigstockphoto