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papilla

Nuestro bebé acaba de cumplir seis mesecitos y es la fecha perfecta para comenzar a introducir en su alimentación otras comidas como las papillas. Los seis meses marcan este marco para cambiar de alimentación porque es la etapa en la que nuestro pequeño comienza a estar preparado físicamente para poder hacerlo. Debemos tener en cuenta que un acto tan automático como para nosotros puede ser masticar, ellos no lo conocen. Nunca lo han experimentado y tienen que aprender poco a poco a hacerlo: cómo mover la lengua, cómo tragar, masticar…

La introducción de la papilla en la alimentación de nuestro hijo significa el aporte de los nutrientes, la fibra y las vitaminas que va a necesitar a partir de ahora y aunque los primeros días sea algo complicado (nuevas texturas, sabores, olores…) hay que conseguir que poco a poco se familiarice con ellas. Sucede que hasta los seis meses la leche materna que toma nuestro bebé le aporta todos los nutrientes necesarios, sin embargo, a partir de esta edad, las reservas de hierro en el pequeño comienzan a bajar y la única manera de luchar contra esto es a través de alimento sólidos.

Otro dato a tener en cuenta es que a veces las madres nos agobiamos porque nuestro pequeño no presenta síntomas de querer empezar a comer la papilla. Tampoco debemos preocuparnos excesivamente, lo cierto es que nuestro bebé irá mostrando algunos signos de que realmente ya está preparado (y su estómago, por lo tanto también). Los bebés prematuros, por ejemplo, suelen tardar más de seis meses en estar preparado para este proceso. No obstante, cuando vayamos viendo que el pequeño puede mantenerse sentado en una sillita (con nuestra ayuda, claro) , controlar su cuello, y se traga la comida en lugar de escupirla , debemos empezar a plantearnos (si ha llegado a los 6.5 kilos) que ya puede tomar papillas.

Imagen| Bigstockphoto