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Una vez que han pasado esos primeros tres meses del embarazo, muchas de nosotras, otras incluso mucho antes, nos decidimos a empezar a comprarle cositas a nuestro bebé. Muchas veces ni siquiera sabemos si se trata de una niña o un niño, bien porque aún no se puede ver por el estado de gestación, o porque justamente cuando fuimos a hacernos la última ecografía estaba mal colocado, o tenía la manita de aquella manera que no pudimos saber si era Claudia o Pablo.

Normalmente acudimos a esos enormes centros comerciales que casi todas tenemos en nuestras ciudades, donde hay montones de tiendas en las que podemos encontrar de todo para el bebé, desde ropa, calzado, productos para el baño, el cochecito, la cunita… de todo. Cuando somos mamás primerizas todo nos parece poco, y todo nos gusta, con lo cual nuestros bolsillos pues no suelen pasarlo muy bien que digamos, porque la verdad es que barato, lo que se dice barato, no suele ser nada que tenga relación con los bebés. Basada en mi experiencia os diré que hay que mirar muy bien todo lo relacionado con la cuna y el cochecito, sobre todo este último. No hay que fiarse demasiado de las ofertas y sí de los comentarios que te puedan hacer otras personas que han utilizado una u otra marca. Aún recuerdo cuando compramos el cochecito. El dependiente de la tienda nos lo vendió como, textual, “el mercedes de los cochecitos”. Y luego nos salió malísimo, la verdad. Y de barato nada, incluso mas caro que otros que había en la misma exposición, así que mi consejo es que miréis bien precios y que preguntéis a otros padres.

Otra cosa que he descubierto hace relativamente poco tiempo son los mercadillos y outlets de ropa para bebes y niños mas mayores. Los hay tanto online como presenciales. Hay muchas firmas que tienen unos precios elevados durante la temporada y un par de veces al año organizan estos mercadillos, en los cuales puedes encontrar verdaderas gangas: cosas hasta con un 70% o más de descuento. La verdad es que hay tantos mercadillos y outlets que no sé si seríamos capaces de abarcar todos ellos. Eso sí, también os advierto que son un verdadero peligro, porque hay tantas cosas y a tan buen precio que lo queremos todo. Pero claro, no es cuestión de no comer un mes por tener la casa llena de trapitos, ¿no?.

En definitiva, tenemos muchos meses, aunque nos parezcan pocos, para poder comprar y organizarlo todo, y cuando nos queramos dar cuenta ya estamos cambiando pañales y durmiendo poco. Aprovechad bien estos meses de paz y calma, si podéis.

Imagen| Bigstockphoto