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mi bebe se ha acatarrado

¡Qué angustia nos produce la idea de que nuestro bebé sufra la menor enfermedad! Y sin embargo, hemos de saber que pasará, que estará expuesto a todo tipo de virus y bacterias ante los que, poco a poco, su cuerpo irá siendo más resistente. Por eso no ha de extrañarnos que, sobre todo en estas fechas, nuestro bebé se acatarre.


Como siempre decimos, la mejor medicina para nuestro bebé es la leche de mamá: en ella existen numerosos anticuerpos, además de los que pudo recibir a través de la placenta cuando aún no había venido al mundo. Pero es de lo más normal que se acatarre, por lo que tendremos que tener en cuenta algunas cosillas.

No debemos interrumpir la lactancia porque la mamá esté acatarrada, salvo que el médico así lo diagnostique. Si nuestro bebé ha sido contagiado, y los moquitos le dificultan mamar o dormir, usaremos suero fisiológico para limpiarle la naricita y, si fuera necesario, un aspirador nasal. Nunca recurramos a los típicos sprays anticatarro, ya que, aunque alivian de entrada, poseen efecto rebote.

Hemos de mantener el aire de la habitación donde se encuentre el bebé bien limpio, fresco y húmedo. Procuremos mantener sus manitas limpias ¡y las nuestras también! para evitar el contagio accidental y el paso de virus a los ojitos cuando se los toque. Tomémosle la temperatura de manera regular espiando sus variaciones y teniendo cuidado: si persiste durante más de tres días no se trata de un catarro normal, por lo que habrá que ir al médico. También deberíamos estar atentas a cambios de comportamiento inusuales o quejidos constantes. Que no se nos olvide examinarlo por si encontramos ganglios que indiquen una infección.

Un catarro es una enfermedad cotidiana, que nuestro bebé contraerá con la misma o más facilidad con la que nosotras mismas lo podemos padecer. Mantener la calma y actuar con sensatez serán las claves para que esto ocurra con la menor frecuencia posible.

Imagen| Bigstockphoto