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comer en familia

En una vida llena de estrés, quehaceres, relojes y agobios, muchas veces es complicado reunir un ratito para juntarnos todos a la mesa y comer juntos. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que este tipo de hábitos afectan positivamente sobre la salud de nuestros niños. Los niños que comen en familia acaban siendo niños más sanos, sobre todo porque en estas comidas se les “obliga” a comer productos con los que normalmente no están muy familiarizados. Leche, verduras, frutas son productos que se les pueden escapar de su dieta diaria, cuando se quedan a comer en comedores o cuando comen fuera de casa. Comiendo en nuestros hogares, intentaremos ir introduciendo poco a poco este tipo de hábitos alimenticios sanos en nuestros pequeños.

Es normal. El niño siente cierta animadversión hacia ese tipo de alimentos y lo lógico es que cuando se encuentre fuera de casa, sin supervisión de los papis, intente escaquearse y no tomarlos. Sin embargo en nuestro hogar la cosa cambia. Sabemos que ellos actúan por imitación, en muchos casos, por lo que debemos aprovechar el tirón de esto y consumir nosotros mismos aquellos alimentos saludables que queremos que tomen ellos. Los beneficios alimenticios no son los únicos que se desarrollan en el niño que come en familia. Además, el momento de la comida sirve para delegar tareas en ellos, cositas simples como poner la mesa, quitarla, barrer, fregar los platos… pero que en ellos supone mucho, ya que les estamos dando responsabilidades.

Cuando nuestros hijos ya son algo mayores, comer con ellos nos ayuda a detectar posibles desórdenes alimenticios como anorexias o sobrepeso. De este modo, una comida en familia es mucho más importante de lo que pensamos, por lo que, siempre que podamos es bueno transmitir este hábito entre nuestros pequeños.

Imagen| Bigstockphoto