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Aunque todavía no ha llegado verdaderamente el frío, hay que empezar a prepararse para lo que nos vendrá dentro de unas semanas, y una de estas cosas es el virus de la gripe. En todos los centros de salud del territorio nacional se informa acerca de esta campaña de vacunación, que todos los años coincide con la temporada de otoño. Siempre son los facultativos sanitarios los que deben recomendarnos esta vacuna, al no estar en el calendario de vacunación, no pertenece al grupo de obligatorias y por tanto no es tan importante su administración, aunque sí muy recomendable si nos encontramos entre los llamados grupos de riesgo. Estos grupos de riesgo están formados por las personas mayores de 60 años, personal administrativo, docente o sanitario, niños mayores de 6 meses con alguna propensión por su historial médico a que la gripe pueda desencadenar en alguna otra enfermedad más grave, mujeres embarazadas, personas inmunodeprimidas, y todo aquel personal laboral que se encuentre de cara al público o trabaje con personas pertenecientes a estos grupos de riesgo.

La vacuna consiste en una sola dosis, y es inyectada. Los niños mayores de 6 meses que se vacunen por primera vez deben recibir una segunda dosis al cabo de unas semanas. Una de las preguntas más frecuentes cuando nos planteamos ponernos esta vacuna es si los efectos adversos de su administración son superiores a sus beneficios. La respuesta es más que evidente, los beneficios son muy superiores, y únicamente podremos notar, en algunos casos, algún dolor muscular o de cabeza, un poco de fiebre, cansancio y escalofríos, y esto puede durar como mucho un par de días, nada en comparación con una gripe.

En el caso de los niños, los pediatras suelen recomendar su administración cuando se trata de casos en los que las bronquiolitis o bronquitis son recurrentes y en algunos casos llegan a desembocar en neumonías. La vacuna pretende reducir estos episodios considerablemente.
Imagen| Bigstockphoto