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Seguro que en tu pueblo o ciudad hay una. Te has preguntado exactamente qué es y, ahora que vas a traer un bebé a este mundo, quieres saber si os conviene. Preguntar es fácil pero, por si quieres ir a ese sitio con los deberes hechos, te contamos aquí algunas cosas sobre las ludotecas.

La palabra ludoteca se compone de la raíz latina “ludo”, juego, y el sufijo “theke”, lugar para guardar. Vendría a ser el sitio donde se guardan los juguetes, una biblioteca de juegos. En estos espacios se juega, se aprende y se ayuda al desarrollo de la personalidad de los niños mediante la diversión y la interactuación con otros pequeños y con los monitores.

Sus horas de juego, así, se convierten, en manos de los especialistas que en estos lugares trabajan, en útiles lecciones, ejercicios de desarrollo y aprendizaje y medio de socialización. Para ello, por supuesto, el personal ha de ser altamente cualificado, algo que en nuestro país no escasea precisamente, y contar con los medios necesarios para disponer de los juguetes y utensilios adecuados para cada caso y edad.

Además, a menudo en estos lugares se organizan fiestas y celebraciones. Los niños acuden allí a jugar, divertirse y hacer amigos, a celebrar cumpleaños u otras efemérides. Sin saberlo, aprenden útiles lecciones para el futuro. Ellos disfrutan, tú respiras tranquila.

Mucho más que un mero servicio de préstamo de juguetes, la ludoteca ha pasado a ser una prolongación (que no sustituta) de la escuela o la guardería, un refugio en el que pueden desarrollar su autonomía personal al tiempo que establecen relaciones con otros niños, algo que cada vez es más difícil en nuestra agitada sociedad.

Se trata de una buena opción para el ocio de tus pequeños, siempre que, como queda dicho, cumpla con los necesarios requisitos de preparación, higiene, etc., algo que podrás comprobar tú misma visitando el centro que hayas escogido. Su personal estará sin duda encantado de mostrarte las instalaciones y aclarar cuanta duda puedas tener.

Imagen| Bigstockphoto