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Ha llegado la hora de cambiarle el pañal y notamos un enrojecimiento que no parece normal en la zona que aquél cubría. ¿Qué lo produce? ¿Es grave? En primer lugar deberás fijarte en si se trata de la zona de debajo del pañal exclusivamente o se extiende por otras partes del cuerpo, en cuyo caso deberás acudir inmediatamente a tu pediatra.

Si el enrojecimiento sólo es en la zona del pañal y va acompañado de erupción (granitos), sequedad (desescamación), edemas (moratones) o temperatura elevada localizada (no fiebre), se trata de la irritación del pañal. Es algo muy común, pero no por ello debemos restarle importancia, ya que, de no tratarla a tiempo, corremos el riesgo de que agrave su intensidad e incluso de que se extienda a otras partes de su cuerpecito.

Para tratarla, lo mejor es mantener la piel del bebé limpia y, sobre todo, seca. Procura que su culito esté absolutamente seco antes de colocarle el pañal limpio. Emplea una pomada adecuada (pregunta en tu farmacia o a tu especialista), protectora para casos leves o regeneradora para casos más importantes.

En cualquier caso, en cuanto aparezca fiebre, ampollas o no haya una mejoría, no duces: es el momento de acudir a vuestro pediatra en busca de consejo. También si cuando le lavas la zona o le aplicas la pomada notas que lloriquea o trata de zafarse: generalmente los bebés están deseando ese contacto con mamá: si no es así es porque experimenta dolor. Esto debería despertar todas las alarmas: que lo vea el especialista sin falta.

Recuerda que la piel de tu bebé es extremadamente frágil y sensible, y que su pequeño organismo no está preparado para defenderse de las agresiones de todo tipo de enfermedades oportunistas que sólo están esperando un traspié para tratar de hacer aparición.

Imagen| Bigstockphoto