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Seguro que muchas de vosotras, aquellas que tenéis hijos en edad escolar, habéis oído hablar ya de esta enfermedad, porque lo han padecido vuestros hijos o en la guardería o colegio algún niño cercano a nuestro entorno la ha tenido. Si no la habéis oído nunca, u os suena a enfermedad del pasado con un tinte de epidemia incurable he de deciros que es más habitual de lo que pensais, y que no se trata de ninguna enfermedad horrorosa de esas que estáis pensando.

Y os preguntareis, ¿qué es la escarlatina?. La aparición de los primeros síntomas suelen tener lugar a las 24, 48 horas desde el contagio.  Normalmente se presenta con un dolor agudo de garganta acompañado con fiebres, y a su vez con una erupción cutánea por todo el cuerpo, pero más identificado en cuello y tórax, que suele ser donde primero aparece. Tiene muchos más síntomas menos habituales, como dolor abdominal, dolores de cabeza, malestar general, e incluso vómitos, pero estos suelen ser los menos comunes. Su cura, ya que se trata de una enfermedad de origen bacteriano, se realiza con un antibiótico administrado a dosis según indicaciones pediátricas.

Aún recuerdo en mi segundo embarazo, hace tan solo unos 5 años, cuando en el colegio de mi hija mayor una niña de su clase fué diagnosticada con esta enfermedad, yo, que ya de por sí soy un poco exagerada, me preocupé mucho, ya que en mi estado no sabía si esta enfermedad era peligroso para el feto o no, por lo que me apresuré a la consulta de mi ginecólogo a consultarle. Me quedé mucho más tranquila, ya que me dijo que no tenía ninguna importancia, ya que la administración de antibióticos durante el embarazo no es para nada grave y con ellos solucionaríamos el problema. Afortunadamente no contraje la enfermedad, y mi hija mayor tampoco.

Imagen| Bigstockphoto