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Una de las mayores inquietudes, después del estado en el que se encuentra nuestro bebé estos nueve meses, es la alimentación que debemos de tener durante el embarazo. A la hora de sentarnos a la mesa nos surgen multitud de preguntas en torno a si podemos comer esto o lo otro, ¿cocinado o crudo? ¿frito o cocido? En definitiva, un mar de dudas.

La mayor restricción que tenemos, o teníamos, era el tema del jamón serrano, y digo teníamos porque recientes estudios realizados por el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (TEICA) han concluido que comer jamón serrano no supone ningún riesgo de contraer la toxoplasmosis y, por tanto, tampoco lo hay  de contraer enfermedades para el feto, pero esto es algo que los propios ginecólogos tendrán que autorizar y confirmar previamente.

Mientras esto ocurre hay que saber en primer lugar si hemos pasado ya la toxoplasmosis, y para ello hay que hacerse una analítica. Si nos da positivo entonces quiere decir que ya la hemos pasado y que podemos comer todo el jamón serrano que queramos, pero si no es así, y el ginecólogo no esta muy de acuerdo con el estudio reciente de TEICA, pues no tendremos mas remedio que estar nueve meses sin poder probar el jamón serrano. Pero, ¿podemos comer jamón cocido? Pues bien, con el jamón cocido no hay problema, porque esta ya cocinado (cocido). El problema lo tenemos con todas las carnes crudas, y no olvidéis el resto de los embutidos no cocidos, como el chorizo, el salchichón, el lomo… Éstos también están en la lista de “prohibidos” .

Lo mismo ocurre con el pescado crudo, tipo sushi. Es algo que debemos evitar durante el embarazo, ya que corremos el riesgo de contraer infecciones o intoxicarnos debido a los parásitos que estos pescados en crudo contienen. Uno de estos parásitos seguro que os suena: es el anisaki. Y, si ya es peligroso cuando no estamos embarazadas, imaginaros cuando lo estamos. Así que mejor evitarlo. Aunque también podemos hacer otra cosa: congelar estos pecados antes de comerlos en crudo, a una temperatura de –20ºC durante unas 24 a 72 horas antes de comerlo, con esto será suficiente para poder eliminar el dichoso anisaki que da tanta guerra. No olvidéis que los boquerones en vinagre, pescados ahumados, ostras y almejas en crudo y otros pescados o mariscos que no han pasado por ningún proceso de cocinado pueden contener estos parásitos perjudiciales para la salud en general y más aún para las embarazadas.

Lo importante es tener una alimentación equilibrada y sana, y seguir al pie de la letra las indicaciones de nuestro ginecólogo, no ganar demasiado peso ni tampoco comer demasiado poco. Como con todo, hay que encontrar nuestro propio equilibrio.

Imagen| Bigstockphoto