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Durante estos días nos hemos dado cuenta de que nuestros pequeños tienen mucho más tiempo libre. Ya no tienen que ir a la guardería o al cole y la mayor parte del tiempo lo pasan en casa jugando, viendo dibujos animados, coloreando  o realizando cualquier otra actividad divertida con nosotras o con otros amiguitos. Pues bien, una buena alternativa para salir de casa estos días y disfrutar de actividades en familia, puede ser el teatro. Hay muchísimas opciones y aunque dependiendo de la ciudad en la que vivamos la oferta cultural puede ser mayor o menor, lo cierto es que siempre siempre por pequeñito que sea el lugar en el que vivimos habrá cositas para hacer.

Hace unos días estuve con mi pequeñín y sus primitos en una obra de teatro-musical que nos fascinó. Se llamaba “Zascanduri” y en ella se contaba la historia de Dancilandia, un lugar inundado de luz, magia y color habitado por tres duendiruis llamadas Zascanduri que aman la naturaleza y todo lo que tiene que ver con ella. Pero además de la naturaleza, también aman la música, bailar, cantar y sobre todo…. ¡Los cuentos! De este modo, a lo largo de la obra musical, en el que las canciones y los bailes se fueron intercalando con consejos sobre cómo reciclar o historias sobre seres fantásticos, también se contaron cuentos de toda la vida. Un ejemplo fue cuando el duende Sebastián, que justo ese día cumplía 190 años, narró a los pequeños la verdadera historia del Ratoncito Pérez, que nació hace muuuuchos muuuuuchos años en una chocolatería del centro de Madrid.

Y es que, no hay nada como las obras de teatro infantiles en las que se conjuga a la perfección la educación, las canciones, la diversión y también la magia. Después de esta experiencia los peques se quedan con ganas de más y de alguna manera les estamos inculcando ese amor por el teatro, por la cultura y por todo lo que tiene que ver con ella.

Imagen| Chelino.es