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El ocio en familia puede llegar a ser realmente divertido si nos lo trabajamos un poquito e ideamos algunas alternativas interesantes: viajes en familia, manualidades, eventos culturales… hay millones de alternativas esperándonos para que lo pasemos bien. En primer lugar, las manualidades siempre son una buena opción. Jugar con ellos a diseñar nuestra propia casa o nuestra cabaña, dibujar y colorear su dibujo animado preferido, recortar (con cuidado) aquella marioneta que queréis hacer, crear con plastilina vuestro pequeño poblado de súper héroes, idear con esta misma plastilina un pequeño menú como mini chefs… hay un montón de actividades que, dependiendo de los gustos de los niños y también de la destreza de los papis, pueden resultar muy divertidas.

Pero es más, eso de jugar a ser chefs con plastilina puede ir más allá y intentar hacer algún plato real y que el peque establezca su primer contacto con la cocina. Cómprale su primer delantal y su sombrero de cocinero, píntale un divertido bigote de chef, es más, píntatelo tu también, seguro que le parecerá divertidísimo ver a su mamá con bigote. A partir de ahí deja volar tu imaginación y también la de él. Podéis mezclar, por ejemplo, los dos platos que más os gusten, y además, hacerlo de manera casera y divertida. ¿Qué a tu hijo le encantan las hamburguesas? Pues busca una receta casera y hacerlas juntas ¿Qué a ti te encantan los macarrones? Pues igual: intentad unir vuestros gustos y hacer un súper plato para que además lo deguste papá o algún miembro más de la familia.

Si en este aprendizaje de chef reputado intentamos añadir elementos de comidas sanas y equilibradas (verduras, frutas, leche…) la actividad además de ser divertida, será muy muy productiva. Ya verás como después de hacerlo una vez, os engancharéis a hacer siempre vuestros propios platos. Es más, no será extraño que tu pequeñín llegue contando la experiencia a sus compis del cole y más tarde te toque explicar la técnica a sus mamis ¡Ya nos contarás!

Imagen| Bigstockphoto