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Si este es el primer verano de vuestro peque en la playa o en la piscina va a ser una aventura que no vais a olvidar jamás. Sus primeras reacciones al agua, sus caras al ver y sentir las olas… preparad la cámara o el móvil porque vais a vivir momentos muy bonitos y emocionantes. Cuando se vayan acostumbrando normalmente les encanta y además de eso la estimulación acuática les aporta grandes beneficios.

BENEFICIOS DE LA ESTIMULACIÓN ACUÁTICA.

1. Crece el vínculo del peque con papá y mamá.

Al principio, el bebé percibe su cuerpo en relación con el de sus padres y se crea un vínculo a través del cuál comprende su cuerpo y el entorno.

2. Favorece el desarrollo sensorial.

Dentro del agua los peques experimentan muchas sensaciones diferentes que su cerebro va procesando como nueva información.

3. Estimula la percepción visual y táctil.

Entre esas nuevas sensaciones están las que se reciben a través de los sentidos como la vista y el tacto.

4. Tiene propiedades relajantes. 

Después de unos juegos acuáticos seguramente esté más relajado y le sea más fácil conciliar el sueño.

5. Aumenta su apetito.

Estar un rato en el agua da hambre y como nos ocurre a nosotros tu pequeño aventurero saldrá con ganas de merendar.

6. Desarrolla la conciencia espacial y temporal.

El medio acuático nos puede ayudar a que los bebés comprendan algunos conceptos un poco más complicados como los relacionados con la orientación espaciotemporal (arriba y abajo, delante y detrás, empezar y terminar…).

7. Desarrollo psicomotor.

Aunque el niño aún no anda, en el agua se encuentra en un medio más amable donde puede mover las piernas y los brazos, casi como si caminara.

¿Y QUÉ EJERCICIOS PODEMOS HACER CON ELLOS?

Con los peques de entre 5 y 12 meses podemos hacer estos sencillos juegos, siempre bajo la supervisión de papá o mamá.

  • Tumbado boca arriba, le ponemos una mano bajo su cabecita y otra sujetando el culete. Podemos ir moviéndole para que se vaya adaptando a la sensación de flotar en el agua y cantarle para que se relaje.
  • Le ponemos como si estuviera de pie sobre el agua mientras lo sujetamos por el tronco y lo dejamos que mueva las piernas como si estuviera corriendo.
  • Le colocamos un churro de piscina debajo de la tripa e intentamos llamar su atención con un juguete para que se desplace hasta llegar a él.
  • Le sentamos en una piscinita y colocamos varios juguetes a su alrededor para que juegue, salpique y chapotee. Con este juego mejoramos el equilibrio y la posición de su espalda.

Es importante que todos los ejercicios de estimulación resulten divertidos y nos fijemos en las distintas reacciones que tiene el bebé. Si no le está gustando o está asustado podemos cambiar a otra cosa.

Así trabajan el aparato psicomotor, incluso aunque sean muy pequeñitos. El pequeño aventurero se va acostumbrando a estar en el agua, supera el miedo y disfruta del contacto con papá o mamá mientras se desarrolla física y mentalmente.

Y un último consejito! No olvides meter tus Swimmers Chelino®  en la maleta. Diseñados con barreras antiescapes, se ajustan perfectamente a la cintura y no se hinchan con el agua. Este verano disfruta de tu pequeño aventurero ya sea en la piscina o en la playa.

¡FELIZ AGOSTO!